NOS VAMOS QUEDANDO SIN CANDIDATOS PARA EL 2016
Johnny Montalvo Falcón
Entre enero y marzo del año 2000 ocurrió algo extraño en la historia de nuestras campañas electorales. Cada candidato que iba puntero en las encuestas recibía el ataque de toda la prensa comprada por el Fujimontesinismo. Los medios de prensa escrita, la radio y la televisión sacaban en grandes portadas y en sus programas matinales y nocturnos los “destapes” del escudriñamiento de la vida de los candidatos presidenciales que realizaban los agentes del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). El primer candidato puntero, Alberto Andrade, fue humillado y vilipendiado en todos los medios, incluidos programas cómicos, hasta descender en las encuestas. Luego, Luís Castañeda, fue enlodado por su paso por el Instituto Peruano de Seguridad Social y sufrió la persecución descarada de los esbirros del gobierno. Finalmente, el candidato Alejandro Toledo fue atacado, insultado e involucrado en una serie de actos reñidos contra la moral pública como el escándalo de su “autosecuestro” en el Hotel Melody o el hecho de negar la paternidad de su hija Zarai. La finalidad de esta campaña sistemática contra los postulantes a la presidencia era crear una imagen negativa de “los políticos” en la opinión pública. Por supuesto, el único “candidato” que aparecía “limpio e inmaculado” era el mismo presidente que estaba convocando a las elecciones generales e iba por su re-reelección: Alberto Fujimori. Toda esa campaña sistemática contra los candidatos presidenciales, luego lo supimos por los Vladivideos, fue digitada desde la famosa “escuelita” del SIN.
Actualmente, aunque ya no tenemos una media comprada por un gobierno autoritario (hasta el momento), asistimos al “derrumbamiento” de dos importantes candidaturas presidenciales para el 2016. ¿A quién conviene esto? Es extraño que primero se ataque sistemáticamente al presidente Alan García basándose en la presunción de que es “culpable” de los delitos que “probablemente” haya realizado durante su gestión. No hay nada demostrado todavía, pero para los miembros de la “Megacomisión Investigadora” existen “indicios” que merecen la acusación constitucional contra el expresidente García. Y todo esto se hace violando el principio constitucional de la “presunción de inocencia”. También hemos asistido en las últimas semanas a un ataque sistemático contra la honra y reputación del expresidente Alejandro Toledo por compras de inmuebles que ha realizado su suegra en el Perú. Esto que parece ser un tema más serio y complicado por el monto y la naturaleza de las compras, mereció el “blindaje” de los congresistas oficialistas que demuestran una “doble moral” al pretender acusar por “indicios” a un expresidente y dejar libre de polvo y paja por no existir “indicios” a otro expresidente. Los acuerdos políticos en el Congreso entre Perú Posible y el Partido Nacionalista están mellando la imagen de Alejando Toledo que se va convirtiendo poco a poco en el “único sostén” de este Gobierno que cada día va perdiendo más aliados, no sólo entre los poderes fácticos, sino también entre la ciudadanía que ve con mucha suspicacia la “alianza perversa” entre Perú Posible y el oficialismo. Humala se está sirviendo de Alejandro Toledo para dividir las fuerzas democráticas y la opinión pública está comenzando a pensar que Toledo está cayendo en el juego reeleccionista de la pareja presidencial, quizá porque tiene algunos “trapos sucios”. Esta vieja política (divide et impera) utilizada también por las dictaduras y gobiernos autoritarios (Fujimori se sirvió de la izquierda los primeros años y luego utilizó a la derecha para gobernar sin “ruido político”) podría ser el resultado de una estrategia diseñada por algún “oscuro” asesor presidencial a través del incremento exponencial del presupuesto de la DINI. Todo lo que viene sucediendo con los “destapes” de los “narcoindultos” y de las “compras de la suegra” (muy parecido a lo que sucedió en la campaña del año 2000) no se deberá a que existen en Palacio de Gobierno asesores que fueron operadores del Montesinismo durante los años noventa?
De otro lado, observo con preocupación que los políticos y sus asesores no contesten rápidamente las mentiras que va diciendo el presidente Ollanta Humala en cada inauguración de obras que hace en provincias. Para Humala con él se inicia el Estado peruano, con él el Estado llega por primera vez a las provincias olvidadas, con él el Estado es “atlético” y no “panzón”. Todo esto son patrañas que sólo se le pueden haber ocurrido a algún “oscuro” asesor en Palacio de Gobierno. Se puede observar fácilmente que por su formación militar el presidente Humala desconoce nuestra reciente Historia Política. El presidente Fernando Belaunde fue el primer político que recorrió todo el país como candidato y luego de ser elegido mandatario viajó a inaugurar obras por todo el interior del país. Fue el primer presidente que fue conocido fuera de “las fronteras” de Lima. Y hay que reconocer que también su esposa, Violeta Correa, sin opacar el protagonismo presidencial, visitó e inauguró muchas obras que tienen hasta el día de hoy el slogan populista: “el pueblo lo hizo”. También el presidente Alejandro Toledo llevó el Estado fuera de las fronteras de Lima, no sólo a través de la inauguración de obras en los pueblos olvidados, sino también al realizar una juramentación presidencial en las alturas de Machu Picchu, con presidentes y autoridades extranjeras invitadas que incluían al príncipe heredero de la Corona española, lo que sirvió para promocionar el Turismo Internacional con dirección al Perú. El presidente Alan García también hay inaugurado muchas obras en el interior del país y hace unos días a través de las redes sociales le ha recordado al presidente Humala que el Estado no fue “gordo” ni “panzón” durante su mandato y que más bien se hicieron más obras durante el segundo alanismo que en lo que va del actual régimen. Esta forma de actuar de García es la mejor si se quiere detener el Autoritarismo. Todo gobernante autoritario cree que el Estado nace con él. Que antes de él sólo hubo “corrupción y caos”. Que antes de él el pueblo sufría la opresión y el “olvido”. Todo gobernante autoritario usa estas artimañas para engañar al pueblo, para engatusarlo. Nos hemos olvidado acaso de los discursos de inauguración de obras del ex dictador Alberto Fujimori donde se despachaba a gusto contra “los políticos tradicionales” a lo largo y ancho del país. Hoy en día Ollanta Humala realiza el mismo periplo que Fujimori por los pueblos de las serranías diciéndonos que el “estado tradicional” no llegó jamás a los más olvidados. El parecido en los discursos es increíble. Vuelvo a insistir, ¿no se deberá todo esto a que están allí presentes los “mismos operadores” de los noventa como el Coronel Adrián Villafuerte?
Mientras tanto “Nadincita” va apareciendo como la única candidata inmaculada, transparente, honesta y limpia de toda la inmundicia con la que están embarrados todos los demás posibles candidatos… ¿Se nos podrá engañar a los peruanos otra vez como en las elecciones del año 2000?
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lunes, 20 de mayo de 2013
ESCASEAN LOS POLITICOS TRADICIONALES
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