Cuando ví ayer la noticia en La República, no me sorprendí. Para quienes no se han enterado, en el APRA están evaluando seriamente apoyar a Luis Castañeda Lossio como candidato a la alcaldía de Lima.
Y la noticia ya ha tenido sus repercusiones. Los solidarios, en Diario 16, han dicho que son ellos los que tienen al candidato. Una forma sibilina de decirle a los compañeros “por si acaso, quienes escogemos la alianza somos nosotros”. Por ahora, es una forma de señalar que quieren negociar en igualdad de condiciones, digamos.
¿Por qué digo que la noticia no me sorprende? Hace un par de semanas, cuando contamos los antecedentes de la alianza Alan - Kouri, reseñamos un informe de Laura Grados para Diario 16, donde había un dato bastante sabroso:
Los allegados al expresidente regional del Callao, Álex Kouri, están no solo en Perú Más, sino en el partido del exalcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, Solidaridad Nacional. El cumpleaños de Gabriela Chávez, la asesora de imagen de Kouri y Salvador Heresi, se celebró en la casa de Kary de Orlandini, militante de Solidaridad Nacional, habitual acompañante de Luis Castañeda en sus actividades públicas, junto al congresista José Luna Gálvez y a Martín Bustamante, otro de los más cercanos colaboradores de Castañeda.
Y hace una semana, Perú.21, en su sección Plaza de Armas, señalaba lo siguiente:
El expresidente García fue visto en el bar inglés de un conocido hotel sanisidrino, muy galante y en buena compañía. El exalcalde del Callao Alex Kouri y una conocida asesora politica compartían la mesa. ¿Habrán sellado la alianza?
Asimismo, hay que tener en cuenta otros antecedentes. De un lado, la relación entre Alan y Castañeda mientras eran vecinos en la Plaza de Armas fue bastante buena. A tal punto que dijo que era su candidato y lo condecoró con la Orden del Sol al concluir con su mandato como alcalde. Tan es así que, cuando se desbarrancaba, le pusieronuna encuesta de IDICE (con cercanías apristas) para beneficiarlo.
De otro lado, esta alianza se robusteció con la revocatoria. Por dos razones centrales. En primer lugar, para el APRA y para Castañeda había un enemigo común: Susana Villarán, “la izquierda”, “los caviares”. Pero, en segundo lugar, hay un cálculo electoral aprista que, creo yo, está volviendo a aparecer en el camino. Esto decíamos en la revocatoria y se aplica al escenario actual:
Luego del segundo gobierno aprista, intentar ser un partido socialdemócrata o que retome “las banderas aurorales del aprismo” resulta algo lejano y hasta inverosímil. Ser el partido de los empresarios es algo que no conviene en términos del electorado, por lo que el cálculo es entrar a un sector que no se siente representado por ninguna corriente en particular. Aquel grupo de ciudadanos al que Carlos Mélendez ha llamado “rational cholo” y al que Arturo Maldonado ha llamado “votante emocional”.No es que dicho conjunto de electores no haya querido ser conquistado. Parte de los discursos sobre“emprendedurismo” o “presidentes gerentes” han buscado tener empatía con un sector “popular pragmático”, que busca, antes que ideología, una mejora sustancial en los servicios que le brinda al Estado, que vayan a la par de su paulatina mejora económica. Y, en los casos de quienes se mantienen aún por debajo de la pobreza, acceder a bienes materiales que palíen su situación, más allá de los programas sociales del gobierno de turno (aunque a Humala, este último camino, le de ciertos resultados).García, consciente o inconscientemente, sabe los límites de quienes ocupan ese espacio en la actualidad. Si bien a Castañeda Lossio se le sigue recordando por sus obras - sobre todo en los sectores C y D -, sus chances mayores (a pesar de lo que te dicen la mayoría de dirigentes de Solidaridad Nacional en privado) están en un retorno a la alcaldía de Lima antes que en una campaña presidencial. Y, vista la forma como Solidaridad Nacional conduce su sección de la campaña por el Sí, vemos los mismos errores y limitaciones que tuvieron en la elección presidencial de 2011.SN tiene como núcleo duro a ex funcionarios de la MML y varios de sus congresistas son invitados. Sus escuderos y porristas más entusiastas son asesores parlamentarios. No tiene cuadros técnicos de renombre - tuvo que acercarse a la gente de Todos Por el Perú para que le armen un plan de gobierno en 2011 - y su organización durante la campaña de 2011 - y ahora en 2013 - fue bastante débil. Y si bien hay un grupo de ex alcaldes y alcaldes (Pachacamac y Lince) en su interior, la posibilidad que se vayan con otro actor que les pueda dar cabida es bastante alta.
Pero hay tres problemas con esta candidatura en alianza. El primero es el antiaprismo, viejo movilizador (sobre todo en Lima) de campañas electorales. El segundo es el conjunto de anticuchos que ambos tienen y que le pueden generar una contracampaña bastante fuerte. Y, el tercero, es que la inclusión de Kouri los puede terminar devorando. Y esos son los riesgos - sumados a la pobre performance del Mudo en sus últimas campañas - que se corre esta coalición.
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