miércoles, 30 de octubre de 2013

ACTUALIDAD Y ANÁLISIS

Corría el año 1973 cuando la Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés) excluyó la homosexualidad de la sección de «desviaciones sexuales» en la segunda edición del «Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales». Lo hizo como resultado de una votación y no tanto por una comprobación científica que contestara lo que hasta ese momento –y todavía ahora– se cree al respecto.

Han pasado 40 años y los psicólogos americanos vuelven a la carga. Lo hacen ahora cambiando la clasificación de la pedofilia en la más reciente edición del «Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales». En esta nueva versión la pedofilia es definida como «orientación sexual o profesión de la preferencia sexual desprovista de consumación» y la distinguen de una nueva invención: el «trastorno pedófilo» (que queda reservado para los que usan de la sexualidad para el ejercicio de su compulsión).

Ya en su edición número IV el «Manual» suavizaba el tema de la pedofilia haciéndola tal sólo si se involucraba a niños menores de 13 años. En 1998 la Asociación Americana de Psicología publicó un informe en el que decía que el potencial negativo de las relaciones sexuales entre niños y adultos era exagerado. Unos años antes, en la década de los 80´s, grupos políticos como el influyente «Partido Verde», de Alemania, impulsaron acciones para legalizar la pedofilia en ese país. A finales de septiembre de 2013, en el contexto de las elecciones políticas, se abrieron investigaciones dentro del partido para esclarecer cómo y quiénes dieron ese apoyo. Otro tanto hizo el Partido Pedófilo en Holanda.

El precedente más cercano al nuevo paso de la APA es el simposio realizado por psiquiatras del así llamado grupo B4U-Act quienes se refieren a los pedófilos como meras personas que sienten atracción por menores, en lugar de depredadores (véase este enlace)

En fechas recientes, tras la imposición y aceptación social más o menos generalizada de la homosexualidad, el afán por hacer pasar la pedofilia como algo aceptable es cada vez más marcado.

Ya en un artículo publicado en greeleygazette.com («Pedophiles want same rights as homosexuals»), Jack Minor alertaba de las exigencias cada vez más marcadas por parte de lobbys pedófilos, quienes exigen «derechos» análogos a los que en últimas fechas se han dado a los homosexuales: su orientación sexual no es diferente a la de los gays o a la de los heterosexuales y entonces habría que darles las mismas posibilidades.

Ya han surgido apologetas de la pedofilia. Uno de ellos es el célebre ateo Richard Dawkins quien ha llegado a afirmar en el libro The God Delusion que educar a un niño en la fe católica es peor que sufrir un abuso sexual. Más recientemente, en una entrevista al rotativo británico TIMES (14.09.2013) el mismo Dawkins se pronunció a favor de una «pedofilia humilde», a la que define como aquella que no deja consecuencias a largo plazo.

El cine también se ha convertido en paladín promocional de la pedofilia: la edición 2013 del Festival de Cine de Venecia premió la cinta «Miss Violencia».

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