domingo, 26 de mayo de 2013

HISTORIA PARA MEDITAR

Váyanse preparando ...... 
 
Fiesta de los 70 Años...
 
En tercer año de  secundaria te llovían invitaciones con letras doradas:
¡Llegábamos a los 15 años !  
Diez años después, comenzaron los casamientos.   Luego llegaron los cumple de los hijos, de los amiguitos de los hijos, de los hijos de los amigos.
Después todo se volvió más tranquilo el de los nietos de 5 a 7 de la tarde y adiós.
Hasta que alguien inventó el cumpleaños del número redondo, festejar 70. ¡Y estuvo genial!  ¡Sí, señor!! Es casi, casi la Fiesta de la Nostalgia.
Y de pronto nos invitaron a una, justo cuando hacía mucho tiempo que no teníamos una salida formal, y había que ir bien empeluchados. La modista arregló vestidos, ensanchó trajes y pantalones.
Llegado el día, fuimos al encuentro de los compañeros de una generación pujante y vital!
Llegamos, saludamos al festejado y cuando sirvieron desde unos fuentones con mechero los platos calientes que se comían de pie comenzaron los problemas.
Raviolitos en salsa verde.
Mollejitas fritas con salsa cuatro quesos. 
Camarones en salsa provenzal. 
Todo bien servido a 200 comensales que, apretaditos y de pie, sosteníamos un plato caliente con una mano, el tenedor con la otra, el vaso de whisky con la otra, saludábamos a un amigo con la otra y un leve pero persistente temblequeo de Parkinson en todas las manos a la vez...
El desparramo de salsas fue inevitable...Me mancharon el traje 3 veces, una con salsa roja, la otra con aroma a ajillo y otra con una crema espesa, y al fin pasamos al salón principal.
La conversación en la mesa se fue poniendo linda…. Todas las frases comenzaban con:
"¿Te acuerdas de...? 
 ¿Tú estabas el día  que...?" 
"El que no está bien es...", "¿Sabes quién tuvo otro nieto...?",
 "Viste quién se murió…?". 

Cuando alguien trataba de recordar quién fue el que hizo tal o cual cosa en los años 60, aparecían los…"¿eeeehhhh?", "¿Cómo era?..."¿Cómo se llamaba este cabrón ?..."
Y las conversaciones fueron más o menos así…
- ¿Y ustedes ya tienen nietos? preguntó un invitado moviendo la dentadura postiza.
- Si, una - le decía la mujer.
- ¿Dos nietas ya?
- No, una sola.
- ¿Dos varones?
- ¡¡UNA, UNA NIETAAAA!!!!!!!
- ¿Neneta? Qué lindo nombre. Disculpa que no te escuche bien. Están poniendo la música muy alta. 
- Acá tengo una foto de mis nietecitas - le dijo mi mujer a otro invitado...
- Ni te molestes - contestó - sin los lentes no veo nada.
La fiesta estaba bien buena, el discjockey pasaba de "Zapatos Rotos" a "El Triste" y de "La Lambada" a "Oye".
De la pista me hacía señas un pelado que oficiaba de locomotora para que saliéramos a bailar con "El Trenecito". Dos veces me tenté y dos veces me senté. Dos veces me paré y dos veces mi mujer me pegó un pellizcón en zonas de compromiso, me aplicó el plan taco aguja y me gritó en secreto al oído:  - ¡¡Espera a los lentos, si bailamos esto se nos descose todo!!  ¿Por qué no vas a fumar un cigarro afuera?
Ahí viene el mozo ¿Te pido algo?
- Sí, pídeme un trago largo con Milanta, y un par de Aspirinas batido con bastante hielo. Estoy que repito todo lo que comí. Ya vengo.
- Mi amor - me dijo mi mujer cuando me paré- llévate el celular por las dudas y llévate también este papel con el número de la mesa anotadito que después te la pasas buscando por todo el salón.
El baño estaba de lo más concurrido, flojos de vejiga y prostáticos agrandados nos encontrábamos a cada rato en los orinales. Eso sí que estaba divertido!!
Desde adentro, el tipo del micrófono avisaba que había aparecido una señora llamada Raquelita y no encontraba la mesa y que estaba junto al tipo que pasaba la música. Que fueran a recogerla allí.
Fue una fiesta inolvidable, a las 11 nos tomaron la presión a todos y un enfermero atendía sin costo a los que se sofocaban bailando. Héctor, el cardiólogo hacia bajar la presión de los más graves con pastillas sublinguales. Por suerte no fue necesario utilizar el aparato para electrocardiogramas ni tampoco el DEA (Desfribrilador Externo Automático)...
Para tranquilidad de todos avisaron que una ambulancia hacía guardia pasiva en la puerta del salón. Junto con los souvenirs, en un detalle realmente novedoso, a los que queríamos seguir tomando cerveza nos iban entregando pañales desechables.
¡Formidable invento esto de las fiestas de los cumpleaños 70!
¡Y que se pongan de moda justo ahora, que todavía estamos hecho unos potros!

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