lunes, 6 de enero de 2014

EL AÑO QUE SE FUE

EL AÑO QUE SE FUE

El 2013 fue un año de avances en lo social pero de retrocesos en lo legal para la comunidad LGTB. Se puede decir que Perú es uno de los países de la región andina (Ecuador, Bolivia, Chile) que más “ambiente” tiene; es decir, posibilidades de habitabilitad y visibilización para los LGTB, existe una considerable cantidad de discotecas para nosotros, en las calles de determinados distritos limeños podemos ver a muchas parejas homosexuales de la mano, casi no hay día en que no salga una noticia sobre el tema homosexual en los medios de comunicación y el debate de la unión civil, que se discutirá este año, hizo que se visibilizaran decenas de parejas homosexuales a través de las redes sociales (especialmente en la fanpage de la Unión Civil Ya y en Parejas Reales), algo que no habíamos visto nunca antes, lo que generaba la creencia de que el clóset es la única opción para todos nosotros.
Pero así como existe una gran apertura a la diversidad sexual en Lima, existe otra realidad paralela en las regiones, en donde el único espacio de acogida suele ser la única discoteca de ambiente, algunas casas de amigos, y unas pocas organizaciones o colectivos pequeños, dependiendo de si estás en la costa, en la selva o en la sierra, siendo este último el espacio en donde más constreñida e invisibilizada están las personas de identidad sexual diversa, y en donde más violencia reciben.
Esta realidad paralela también se replica en el número de asesinatos por homofobia que siguen sucediendo en el Perú, 50 cada año, lo que quiere decir que un homosexual o transexual es asesinada cada 7 días. Y a pesar de estas cifras, el Congreso, encabezado por congresistas evangélicos, se negó a legislar a favor de proteger a las personas asesinadas por su orientación sexual e identidad de género. La ley contra los crímenes de odio hubiera posibilitado tener un instrumento legal para que estos asesinatos no sigan quedando en la impunidad. Pero nuestro Congreso decidió darle la espalda a la realidad y de esta forma, ser cómplice del odio y la violencia que despierta la homofobia que se instala desde pequeños en nosotros gracias a medios de comunicación irresponsables y una educación confesional y oscurantista.
Lo mismo pasó con el aún inexistente Plan Nacional de Derechos Humanos, el que por fin incluiría las demandas LGTB sin cláusulas candado ni censuras de la iglesia ni de las Fuerzas Armadas, pero nuevamente nuestros ministros de justicia nos hicieron ver que el que manda en el tema de derechos humanos, justicia e inclusión social no es el presidente, sino el cardenal. El plan nacional nunca salió, como no ha salido ninguna política pública específica que intente luchar contra la homofobia peruana. El Plan Nacional de Igualdad de Género del MIMP y la Estrategia Nacional contra la Violencia Escolar del MINEDU han hecho unos pocos avances al respecto, tratando de incluir a lesbianas, por un lado, y el tema del bullying homofóbico por el otro, pero siempre a pesar de los obstáculos que ponen el Congreso, el MEF y las organizaciones católicas y evangélicas (a quienes increíblemente invitan para decidir el futuro del país). Además, el INEI nos mostró que se pueden hacer cuentas sin contar realmente y mintiendo acerca de los peruanos: las parejas homosexuales no eran parejas, eran parientes. No solo se niegan nuestros derechos, sino también nuestra realidad.
Y sobre las promesas no cumplidas de nuestras autoridades, ni Ollanta Humala implementó la parte LGTB de su plan de gobierno (y su silencio sobre la Unión Civil nos señalan el derrotero que seguirá sobre este tema) ni Susana Villarán cumplió la única promesa que le hizo a los LGTB: implementar una ordenanza antidiscriminación, que habría significado un primer paso adelante a favor de una población históricamente discriminada por la rancia, colonial y católica Lima. Pero le faltó voluntad política y agallas.
Lo que nos dejó el 2013 es la constatación de que la homofobia estatal y de nuestra clase política es un lastre que seguiremos arrastrando hasta que acaben estos gobiernos y los peruanos nos decidamos a escoger a buenos representantes, a políticos con principios, a personas comprometidas con el Perú y con su gente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario